3 Errores a evitar cuando quieres conocer a alguién

3 Errores a evitar cuando quieres conocer a alguién

La otra tarde estaba tomando café y en la mesa de al lado había un grupo de amigas y amigos que conversaban sobre el tema de las relaciones. En un grupo donde la media de edad se situaba entre los treinta y pocos y los cuarenta y muchos y donde todos estaban, según pude oír, separados, divorciados o solteros, no es de extrañar que acabaran planteándose algunas preguntas típicas: ¿dónde están los hombres interesantes? (las mujeres).

¿Dónde están las mujeres que de verdad buscan algo serio? (los hombres). La cuestión es que comenzaron a hablar sobre lo que cada uno buscaba y quería, y todos fueron contando sus aventuras y desventuras en este tema, hasta que una de las mujeres dijo: “Lo que ocurre es que tenemos mala suerte en el amor“.

Llegados a este punto, no pude aguantar más. Me volví hacia ellos y les dije que no había podido evitar oír la conversación y que si me dejaban darles mi opinión como experta en el tema —al tiempo que les dejaba mi tarjeta de ‘love coach’, ¡no fueran a creer que era una loca que se mete en conversaciones ajenas!—. La reacción fue inmediata y unánime: me dijeron que les interesaba mucho mi opinión al respecto y me ofrecieron una silla para unirme a la tertulia. Les pedí que me dijeran por qué creían tener mala suerte en el amor. Unos me explicaron que porque siempre tropezaban con el mismo tipo de personas. Otros, que porque las mujeres buscan ciertos prototipos de hombre, a lo que alguna replicó que igual que ellos, que solo buscan mujeres altas, guapas, jóvenes, etc. Les dejé hablar porque me interesaba escuchar todos los puntos de vista y las diferentes quejas. Al cabo de un rato, una de las mujeres, Mari Mar, dijo: “Tal vez, aparte de todo eso, el problema también está en nosotros”.

Hacerse el interesante y fingir que ignoramos a alguien que nos gusta es un error, porque la persona interpretará lo contrario de lo que pretendes

Cuando le pregunté por qué tenía esa impresión, respondió: “Porque se nos nota demasiado cuando salimos que vamos en plan de caza y captura, y metemos la pata muchas veces”. “¡Correcto! —respondí—, os explico lo que ocurre. Como ha dicho Mari Mar, cuando salís (y esto vale para ambos sexos) vais con expectativas de encontrar, y eso os hace ser poco selectivos y parecer un pelín desesperados. Es decir, que soléis darle cancha al primero que se os pone a tiro. Y le dedicáis atención a alguien que tal vez no os interesa mucho, pensando que más vale pájaro en mano que ciento volando. Y nada más lejos, porque lo que hacéis es dejar de prestar atención al resto de las personas durante la noche. Y, lógicamente, si te haces invisible a otros ojos… No sé si me entendéis”, pregunté.

Todos asintieron con la cabeza, mientras uno de los hombres comentaba una anécdota en relación a lo que acababa de explicarles. Proseguí hablando con el grupo y me centré en explicarles que, a lo que les había dicho anteriormente, había que añadir la infinidad de ocasiones en que enviamos señales equivocadas ¡sin darnos cuenta de que nos estamos autosaboteando! “Por ejemplo —les dije—, ¿cuántas veces os ha pasado que, estando en algún sitio, habéis visto a alguien que os gusta y habéis hecho todo lo contrario de lo que deberíais hacer para que se fijara en vosotros? Como retirar la mirada cuando os mira, dar la espalda, no sonreír… Os ha pasado, ¿verdad?” La respuesta fue un sí unánime. “Pues imaginaos por un momento que, en alguna de esas ocasiones, esa persona que os gustó también se hubiera fijado en vosotros. Pero, claro, leyó vuestras señales e interpretó que no estabais interesados. Y ahí os quedáis, perdiendo oportunidades. Otras veces —continué—, ocurre que creemos que si nos hacemos los interesantes tendremos más éxito, y entramos en los locales donde solemos ir a tomar algo y conocer gente con un gesto de altivez que, lejos de hacernos interesantes, aleja de nosotros a posibles personas interesadas, porque damos la impresión de ser serios o antipáticos. ¡Es un error fatal! Cuando salís a conocer gente, debéis ser más vosotros mismos que nunca”. Después de aquello, me disculpé y les dejé seguir con su tertulia. No sin antes recordarles que en el amor no existe la buena o la mala suerte. Existen las circunstancias que nosotros mismos creamos.

Voy a resumir los consejos que di a ese grupo de amigos para que tú también tomes buena nota:

1. Mostrar desesperación.

2. Enviar señales erróneas.

3. Pasarte de interesante

Para que lo veas más claro, voy a mostrarte un par de historias reales extraídas de mis sesiones como ‘love coach’. ¿Te identificas con alguna de ellas?

( Seguir leyendo el artículo completo en http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-02-11/3-errores-que-debes-evitar-a-toda-costa-cuando-quieres-ligarte-a-alguien_1143603/)

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