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Aunque suena un poco cursi y tiene una enorme carga comercial, para mí San Valentín es un día especial. Es un día en el cual tenemos un buen pretexto para dar cariño y dejarnos querer.
Dejar la ropa por el suelo después de una noche salvaje tienen su encanto la primera vez, pero después de los primeros 3 meses no hace ninguna ilusión encontrar la ropa siempre tirada. Si una relación no va a resultar, lo más probable es que ello se manifieste en esta etapa. Por ejemplo,si en los primeros 3 meses no acaban nunca las discusiones, lo más seguro es que el resto de la relación siga así. El problema es que si al principio dejamos pasar ciertos detalles y no marcamos pautas en la incipiente relación,luego será difícil realizar cambios más tarde. Por supuesto que es posible, pero costará más. Así que cuando creáis que ha llegado el momento de dar el paso e ir a compartir la dolorosa factura de la luz, aseguraos de no asentar comportamientos que puedan llegar a dinamitar la convivencia.   Es lógico que al principio todo sea tan intenso que perdamos el hambre y las ganas de cualquier otra cosa. Pero parte del éxito de la relación y de las expectativas de futuro que tenga depende de si somos capaces de integrarla en nuestra vida real y no perdemos el control al cien por cien.
   

“Comenzamos a salir y todo era perfecto, él estaba atento, me llenaba de atenciones, tenía detalles...pero con los meses todo empezó a cambiar poco a poco. Comenzó a quedar más con los amigos y distanciaba las horas conmigo, las llamadas comenzaron a espaciarse, hasta que al final todo se estropeo y rompimos”

“Cuando conocí a mi novia era una chica encantadora, simpática y alegre, pero después de un tiempo dejo de ser la chica de la que me enamore. Y al final la relación se hizo tan insoportable que terminamos dejándolo”