Pareja e Hijos

El verano y las vacaciones son a menudo fuente de conflictos en pareja, cuando en realidad debería ser una época para reencontrarnos nuevamente y avivar sentimientos. No le dedicamos tiempo a nuestra relación una vez que está ya se ha establecido en la normalidad de una convivencia. Atrás quedaron los días en los que esperabas con ansiedad que él o ella te llamara, que disfrutabas sencillamente paseando o hablando en cualquier sitio…entonces? ¿Por qué no volvemos la vista atrás e intentamos recuperar algo de aquello que olvidamos? A continuación, os dejo algunas ideas, son 12 planes de verano en pareja para que disfrutes con tu pareja las próximas semanas. Planes para diferentes momentos, gustos y bolsillos. Elige tus preferidos para cada ocasión y seguro que lo pasareis de maravilla.
Generalmente la mayoría artículos que leemos en algunas revistas en estas fechas navideñas nos hablan sobre “cómo sobrevivir a la navidad en pareja” (con que familia cenar en Nochebuena, o comer en Navidad, presupuesto de regalos, pequeños roces con cuñados o cuñadas,etc.) Y yo estoy un poco cansada de esa visión tan monotemática y parcial que de las relaciones se tienen cuando entramos en estas fechas.
Cuando surge la rutina en una relación, es muy probable que ya llevemos con nuestra pareja varios años y que el trabajo y la vida cotidiana, las tareas de la casa y el estrés del día a día estén dañando nuestra relación sentimental. Dejamos que pasen los días, meses y años hasta que de repente nos damos cuenta que ya no es amor de pareja lo que te une a tu compañero/a. Ese amor romántico, pasional y enamoradizo ha dejado paso a otro sentimiento igualmente importante como es el cariño, la amistad...pero no esto no es suficiente para mantener una relación de pareja y si no lo arreglamos a tiempo esto nos lleva irremediablemente al desamor

 Muchas parejas piensan que el habito y la rutina es la misma cosa y no tiene nada que ver. Una cosa es que siempre se hagan los mismo planes, frecuentando los mismos sitios una y otra vez y teniendo las mismas conversaciones vacías al llegar a casa:...

Él tenía 38 años y ella, 24. Él era abogado en Madrid (España); ella era licenciada en artes y estaba realizando su tesis de doctorado. Él viajaba mucho por el país, mientras que ella solo quería encontrar un hombre bueno que la quisiera.

Salieron durante un año, hasta que ella le preguntó: “¿Hacia dónde va nuestra relación?”, tratando de guiar un barco que parecía no tener rumbo. Él no respondió; solo sintió angustia y nerviosismo. Luego ansiedad, temblores, temores difusos. Finalmente, terminaron. Los miedos habían ganado.