Como puedes producir cambios..cambiando solo tus palabras

Como puedes producir cambios..cambiando solo tus palabras

¿Sabes que cambiando tu forma de hablar, puedes producir cambios en las personas que te rodean? ¿Sabrías cómo decir las cosas para conseguir aquello que quieres? En el post de hoy me gustaría invitarte a descubrir si tu forma de hablar te potencia o te limita a la hora de lograr lo que deseas.

Cuando me preguntan cuáles son, en mi opinión, las claves para construir relaciones sanas y felices con las personas que nos rodean, tengo claro que principalmente son tres:

  • Gestionar tus expectativas
  • Aceptar a los demás como son
  • Aprender a comunicarte de una forma amable y asertiva.

Estas tres recogen bastante bien la mayoría de los problemas que surgen con nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros amigos, nuestra familia y las personas de nuestro entorno.

Y, dentro de la comunicación, creo que algo fundamental es el lenguaje que utilizamos.

Pocas veces somos conscientes de la diferencia que pueden estar marcando nuestras palabras cuando hablamos con alguien.

Por ejemplo, no es lo mismo decir “es que nunca me haces caso” a decir “me siento triste porque a veces me parece que no me escuchas”.

Ni es lo mismo decir “¡eres un desastre!” a decir “me preocupas y me importa lo que te pasa”.

Hay muchas cosas que no son lo mismo, y nosotros pensamos que sí.

No nos damos cuenta de que casi siempre hay otra forma de decirlo.

Y precisamente ahí es donde reside la clave para que una relación mejore. Porque el cambio, como te he dicho tantas veces, empieza en ti. Siempre hay algo que tú puedes hacer para llevarte mejor con esa persona.

Este es uno de mis temas preferidos y uno de los focos principales cuando trabajo con alguien que quiere mejorar su relación con otra persona.

Cómo cambiando tu forma de hablar (y de pensar e interpretar lo que hace el otro, por supuesto) pueden cambiar tantísimas cosas entre vosotros.

Y ahora te voy a invitar a que durante tres días, cada vez que vayas a hablar con alguien con quien no te entiendes del todo bien, antes de decirle algo reflexiones sobre cómo podrías decirlo de otra forma más amable y conciliadora.

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