Taberna Triana. Un pedacito de Sevilla en Alicante

Taberna Triana. Un pedacito de Sevilla en Alicante

Quien me conoce ya sabrá de mi afición por descubrir sitios y lugares donde poder ir a comer, cenar o tomarte una copa con tu pareja y que al salir te invite a repetir por un conjunto de factores como son la atención, amabilidad, ambiente y por supuesto su cocina o abanico de combinados y cocteles.

Puedes ir a muchos sitios, unos nuevos y otros no, pero solo unos pocos son capaces de conquistarte y pasar a formar parte de los lugares de “peregrinaje” donde te gusta ir con tu pareja o amigos cuando sales a tapear o a tomar una copa.

Esta semana y siguiendo mi costumbre de ampliar mi lista de sitios a los que volver y recomendar y que merecen la pena descubrir, he añadido uno nuevo. Se llama “La Taberna Triana” (Estamos tan acostumbrados a ir a los mismos sitios y hacer las mismas cosas que pocas veces pensamos en poner un pie fuera de ese círculo de confort que nos hemos creado y permitirnos conocer cosas, lugares y personas nuevas… ¡y no sabemos lo que nos perdemos!)

Si eres un incondicional de los colores, olores y sabores de Andalucía este es tu sitio sin duda. La Taberna Triana es un pedacito de Sevilla en Alicante.

Nada más entrar la Imagen de la Macarena te recibe, como si quisiera darte la bienvenida y te das cuenta que te envuelve un ambiente que te traslada al barrio de Triana y sus gentes y sus sonidos, un lugar que casi se puede decir que me permite asomarme a la ventana para ver la torre del oro, y hasta sentir el sol imponente de Sevilla…

Inmediatamente somos amablemente atendidos y nos llevan hasta una mesa para dos frente a una fuente simulada encastrada en una pared blanca como la cal y donde los geranios marcan la pauta.
 Nos traen la carta y realmente te apetece probar todas las especialidades. Delicias de boquerón, bola de brie, fritura de pescadito, revueltos, serranitos. La lista es amplísima. Tras darle un par de vueltas, me decido por un revuelto de setas y verdura a la plancha y patatas a la brava y una caña. El vino lo traerán después.Mientras esperamos, me levanto y empiezo a ojear el local. Inmediatamente mis ojos se paran en un gran cartel taurino que anunciaba la corrida de toros de Pozo blanco que acabo con la vida de Paquirri y en la que compartía cartel con el Yiyo, quien tiempo después correría la misa suerte. . También me doy cuenta de otro cartel imposible de pasar por alto. El que anunciaba a Gitanillo de Triana, Dominguín y Manolete en la plaza de toros de Linares…todo un tesoro del ayer.
 Me siento de nuevo en la mesa porque ya nos sirven el revuelto de setas y la verdura plancha. En lo primero que te das cuenta es que todo se hace al momento, que las verduras están recién cortadas y en su punto justo de plancha. Tiernas y con el sabor propio de cada una de ellas. El revuelto cremoso y abundante y servido con unos cuadrados de pan, tipo canapé para que te sirvas el mismo.
 Pero lo que a mí me sorprendió sobre todo fueron las patatas bravas…si, patatas bravas, un plato sencillo y económico, que yo recuerdo de mi niñez, cuando iba con mis padres hasta Villa franqueza a un pequeño bar frente a la iglesia del pueblo, solo para comer aquellas patatas bravas crujientes, finas y con el punto justo de sal y salsa…hace muchos, muchos años que ya no pruebo aquel tipo de patata brava. Hoy en día la mayoría de sitios te sirven unas bravas a tacos, o a laminas que son todo menos crujientes, o bien te las bañan en salsa o esta es incomible por lo picante…pues bien, después de tantos años, las he vuelto a comer en este lugar. Laminas finísimas de patatas, muy, muy crujientes y manchadas de la salsa brava en su punto justo. Si eres de los que te han gustado las bravas de toda la vida, pide aquí una tapa. Merece la pena probarlas.

El detalle que quiero matizar y poner en relieve es la exquisita atención de los propietarios, pendientes en todo momento. En pocos sitios encuentras que el propietario o propietaria del establecimiento se dirija a tu mesa para preguntarte si todo está a tu gusto o si deseas algo concreto. Y aquí es normal que la propietaria pasee por las mesas para preguntarte como estas siendo atendido o si necesitas algo. Y siempre con una amplia sonrisa.

Pero si además de todo lo que os he dicho os gustan los postres, no podéis pasar por alto la tarta casera de queso (hecha artesanalmente por el dueño) una delicia para los sentidos. (La próxima vez probare la de chocolate)

Y como colofón no podía faltar el chupito de mistela al que amablemente de invitan cuando pides el postre o el café.

En resumen, un sitio, tranquilo, donde poder escaparte con tu pareja a picar algo, y disfrutar de productos elaborados en el momento,frescos y de calidad al alcance de todos los bolsillos.

Si queréis ir está en la Avda. Pintor Javier Soler 4 Local 6 .

Teléfono 966385850
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