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La primera pregunta que uno debería hacerse con sinceridad es: ¿Para qué quiero una pareja? ¿Para sentirme menos solo o sola?  ¿Para llenar mis carencias? ¿Para tapar mi vacío?  ¿Para no enfrentarme a la vida? ¿Para ser más feliz?  ¿Para enfrentarme con garantías a un mundo en el...

Las personas que se sienten inseguras estando solas, tienden a buscar a alguien que les  llene su vació interior y les de el amor que esperan. Quieren encontrar a alguien que los complete y los haga sentir valiosos. El problema es que nadie puede hacer ésto por otro: es algo que cada uno necesita aprender a lograr por sí mismo. Nos atraen las personas que tienen nuestro mismo nivel de problemas o de salud; por lo tanto, alguien que quiere ser amado atraerá a otro que quiere ser amado. Cada uno querrá que el otro llene sus necesidades, sin comprender que ambos se sienten vacíos y no tienen nada para dar. Entonces, ninguna de ellas es la persona correcta para la otra.
      A la hora de iniciar la búsqueda de una pareja hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar es importante plantearse desde dónde estamos haciendo esta búsqueda, es decir, ¿por qué quiero tener pareja? Y ¿qué busco en una pareja? Si mi búsqueda está basada en encontrar a una persona que me haga sentirme mejor o que me ayude a superar aspectos de mí que no me gustan o que me aporte mayor confianza en mí mismo, es probable que termine dependiendo profunda e irremediablemente de esa persona con los peligros que eso entraña para ambos miembros de la pareja.
  ¿Seguro que ahora mismo te estas preguntando…como puede ser que algo tan natural como encontrar pareja requiera de un manual práctico de recursos o instrucciones? Lo que ocurre es que encontrar alguien con quien se tenga afinidad y que encaje en nuestra vida, (cuando hablamos de encontrar pareja), se ha convertido en algo complicado, es como si hubiéramos olvidado socializar cuando nuestro objetivo es encontrar pareja. Si tenemos veinte años es algo que nos parece fácil. Sales por locales de moda, ligas o te ligan, risas, tonteas...das o te dan su número de teléfono y así fluyen estos maravillosos años en los que no nos planteamos nada más... Pero lo cosa va cambiando cuando vamos cumpliendo años, y en parte es también por nuestro nivel de exigencias…si con veinte años te conformabas con que el chico que te gustaba trabajase como repartidor…hoy quieres que sea al dueño de la empresa de trasportes. O si antes te daba igual que la chica de tus sueños no le gustara estudiar y trabajase en lo que le salía…ahora buscas una mujer con estabilidad económica y con estudios a poder ser…¿ qué ha cambiado? ..Ha cambiado los condicionantes que ahora añadimos al amor. Esto nos lleva irremediablemente a pensar que “no existe un hombre para mi” o “no encontrare a la mujer adecuada nunca”  cuando la realidad es bien distinta, si tenemos en cuenta que el 50% de la sociedad son hombres y el otro 50% mujeres...dejara de haber alguien adecuado a nosotros/as!!!!!!!...claro que sí!

( Historia de Carmen y Adrian)

“Me habían dicho que fuera puntual, que si llegaba una vez empezado el evento ya no me dejarían participar y además perdería los 15€ que me había costado inscribirme. Aun no entiendo cómo me deje liar por mi hermana para apuntarme a un speed dating, pero como ya estaba hecho, me dije.-“ total no tengo nada que perder “así que como me citaron a las nueve en el pub donde se desarrollaría la velada, a las ocho y media ya estaba en la puerta como un clavo!

Al llegar en la entrada estaba  la Love Coach coordinadora del evento quien tras saludarme me entrego una carpeta con las fichas a rellenar de cada candidato, me puso una pegatina bajo del hombro con mi nombre y me comento que las chicas debíamos subir a la planta de arriba (que estaba cerrada solo para el evento) e ir eligiendo mesa en la que sentarnos, mientras que los chicos esperarían en la barra de la planta baja hasta que diera inicio la velada.

    La pareja perfecta para cada uno de nosotros  es aquella que cumpla con nuestras expectativas reales una vez que tenemos clara la relación que queremos. Pero ante todo debemos tener claro, que no buscamos una “media naranja”. Que nosotros mismos ya somos naranjas completas y buscamos otra “naranja completa que nos complemente..¿Porque, os preguntareis?..¿Y dónde queda lo de encontrar a mi media naranja?...muy sencillo. Si piensas que eres una mitad de algo y buscas ese “algo” (pareja) para que te complemente, entonces eres una persona con carencias y posiblemente encontraras a otra persona igualmente con determinadas carencias. E incluso os podéis enamorar porque pensáis que os complementáis. Pero ese tipo de relaciones suelen generar una dependencia emocional que a la larga puede traer problemas… ¿y no queremos eso verdad?....por ello, primero nosotros  tenemos que empezar por ser “naranjas completitas”...

        Es muy sencillo decir que uno es un 'corazón solitario' porque tiene mala suerte en las relaciones. Sin embargo, la realidad descarta que la suerte sea un factor insalvable a la hora de no encontrar a tu media naranja. A continuación os doy unas pistas sobre los errores...