Tu pareja y tú

Tu pareja y tú

Equivocarnos forma parte de nuestra naturaleza y eso hace que se convierta en un derecho: el derecho a equivocarse, que es lo mismo que decir el derecho a ser humanos.

Teniendo esto en cuenta no es nada extraño que, en una relación de pareja, ambas personas tengan mucho que aprender acerca del mejor modo de relacionarse, de la otra persona y de sí mismos en relación al otro. ¿Cómo es posible, entonces, no cometer errores?

El amor tampoco te vuelve perfecto

A menudo, una persona puede tener una idea demasiado exigente de lo que debe ser una relación de pareja y, aún en contra de su propia lógica, se comporta como si esperase que su pareja fuera perfecta y no hiciera nunca algo que pudiera molestarte, nunca le dijera nada desagradable, no tuviera jamás un despiste, no se comportara nunca de manera egoísta, etc., como si por el simple hecho de amarte, esa persona se volviera perfecta, o como si sus errores significaran que no te ama de verdad. Pero lo cierto es que la persona enamorada es tan imperfecta como los demás.

El derecho a cometer errores

Lo que a muchas personas les cuesta aceptar es que, aunque tu pareja esté haciendo algo de un modo que consideras incorrecto y creas que debería cambiar, tiene derecho a no cambiar y a seguir cometiendo errores

Este tipo de cosas pueden acabar generando una brecha o conflicto importante en la relación, porque tú te empeñas en que tu pareja tiene que cambiar y hacer bien (es decir, a tu manera) tal o cual cosa y tu pareja no quiere hacerlo o simplemente no puede hacerlo mejor. Por tanto, concede a tu pareja el derecho a cometer errores.

Todo el mundo se equivoca, incluso tú

Si tu pareja comete un error y consideras que tú nunca harías algo así, piensa que tal vez es cierto que tú no cometerías ese error, pero sin duda cometerás otros que tu pareja nunca cometería. Si nunca reconoces tus propios errores y te comportas como si lo hicieras todo bien, serás mucho más intolerante con los demás, porque esperarás de ellos que sean tan “perfectos” como tú.

Por tanto, puede venirte bien dejar de observar a los demás para sacar a la luz sus errores y empezar a observarte a ti mismo para ser más consciente de que cometes tantos errores como cualquiera. Además, si te crees superior a tu pareja recuerda que la mayoría de las personas se encuentran en el mismo nivel de madurez emocional que aquellos con quienes se casan.

Tal vez tú nunca cometas los errores que comete tu pareja, pero sin duda cometerás otros errores diferentes y esperarás que tu pareja te conceda el derecho a equivocarte.

Acepta al otro con sus imperfecciones

A veces nos irritamos o encolerizamos al ver que una persona no aprende, no cambia, sigue con los mismos errores, con los mismos patrones, y no le concedemos el derecho a no aprender de sus errores.

Lo cierto es que cuando aceptas esto y dejas a esa persona ser más ella misma y cometer sus errores la estás ayudando más a cambiar que con tus críticas.

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