¿ Y si fueras tu?

¿ Y si fueras tu?

Para comenzar una nueva relación es necesario dejar miedos atrás y apostar por uno mismo/a

Para encontrar una pareja real dejes de buscar esa relación idílica que viste en películas y cuentos de hadas. La realidad es diferente, pero no por ello ha de ser peor. Hay que buscar el equilibrio entre nuestro “yo” y el de tu pareja y aceptar que ni tu eres perfecto/a ni lo es tu pareja y asumir que una buena relación está llena de felicidad recíproca e imperfecta.

Al comenzar algo nuevo debes hacer una evaluación mental sobre lo que te gusta y lo que no. Si hay algo verdaderamente importante que no te agrada, díselo desde el principio. No esperes a que pase el tiempo y que cambie solo/a porque si él o ella no lo sabe no va a tener la posibilidad de mejorarlo si así lo decide. Además, de esta forma darás el primer paso hacia una comunicación abierta, arma fundamental para sumergirse en la batalla del amor. La gran mayoría de los problemas y enfrentamientos tienen fácil solución si se hablan desde el principio y de forma calmada y coherente.

Es imprescindible superar los fracasos y rupturas pasadas… Abandona el miedo a tropezar otra vez. ¡Es muy probable que nos pase de nuevo, claro!, pero, no podemos derramar en esa nueva persona todo el daño y los miedos que nos provoca nuestro pasado; no sería justo. Empieza de cero, no compares e intenta amar como si nunca te hubiesen hecho daño, ya que eso es, precisamente, lo que todos queremos: que nadie nos haga sufrir por sus malas experiencias pasadas.

Que tu felicidad nunca dependa por completo de tu pareja. No vuelques en él o ella la responsabilidad de ser feliz. Tu felicidad es tuya y tu completa obligación, así que debes encargarte de sentirte completo/a por ti mismo/a. Tu pareja puede complementar tu felicidad, pero que nunca tu bienestar dependa de ello.

Permítete sorprenderte y vivir nuevas experiencias. Permítete ser más “´tú” que nunca. Permítete conocer a esa persona imperfecta que te hace sonreír. ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿que al final no te guste? ¿Y qué? Volverás a estar como al principio, ¿no?…

Pero, ¿y si al final resulta que esa persona que no esperabas en absoluto es la que te aporta felicidad?… Yo prefiero pensar: “Y si resulta que eres tú”.

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